Desde su llegada a nuestro país, allá por 1994, las Empresas de Trabajo Temporal han suscitado filias y fobias, pero lo cierto es que su presencia en el mercado laboral ha ido ganando entero hasta el día de hoy en que constan más de 300 en el registro. Alrededor de un 20 % de los contratos firmados anualmente se hacen a través de las ETT, convirtiéndose en una opción idónea para los recién incorporados al mundo del trabajo. Gracias a estas empresas, los nuevos trabajadores no solo ganan experiencia, sino que, según Asempleo, la asociación que agrupa las empresas del sector, entre un 30 y 35 % de los empleados de una ETT pasa a formar parte de la plantilla fija de la empresa usuaria.

A pesar de todo esto, somos conscientes de que, seguramente por desconocimiento, las ETT suscitan dudas que hoy queremos aclarar.

¿Qué es una ETT?

Una Empresa de Trabajo Temporal contrata trabajadores temporalmente para cederlos a otra empresa que demanda trabajo. Las ETT actúan como intermediarias entre las compañías que necesitan cubrir un determinado puesto y los trabajadores que cuentan con la cualificación para optar al mismo. Así, las ETT reclutan perfiles concretos y contratan al empleado que luego cederán temporalmente a la empresa que ofrece un determinado trabajo. En definitiva, podríamos decir que las ETT actúan como departamento de recursos humanos de otros negocios. Y es aquí donde surge una de las preguntas más frecuentes: ¿Quién paga el sueldo al trabajador? Y la respuesta no tiene interpretaciones. Siempre es la ETT la que paga el salario de los empleados, sin quedarse parte alguna de dicho sueldo (conducta absolutamente prohibida por ley). La empresa usuaria solo paga por los servicios prestados. Además, el salario de los contratados por la ETT siempre será el mismo que corresponda por convenio al resto de sus compañeros (novedad que introdujo la reforma de la ley de las ETT de 1999). Este sueldo incluye de forma prorrateada las pagas y las vacaciones, por lo que a final de mes un trabajador cedido por una empresa de Trabajo Temporal puede estar cobrando más que uno de plantilla con la misma categoría profesional y con funciones similares. No es que su suelo sea mayor, sino que, el trabajador de la ETT, cobra anticipadamente la parte correspondiente de vacaciones y pagas.

Las ETT pueden realizar diferentes contratos:

  • Obra o servicio: se contrata para realizar una obra o servicio determinado y una vez finalizado termina el contrato.
  • Interinidad: para sustitución de trabajadores de una empresa con derecho a reserva del puesto de trabajo por maternidad, enfermedad, vacaciones, etc.
  • Circunstancias de la producción: se da cuando una empresa tiene un exceso de pedidos o tareas a los que no puede hacer frente con su plantilla.
  • Selección: se utiliza para subir temporalmente un puesto de trabajo permanente mientras la empresa usuaria está realizando un proceso de selección o promoción de la persona que lo ocupará de manera estable.

¿Ventajas para el trabajador?

  • Puerta de entrada al mercado laboral. Las empresas que recurren a los servicios de las ETT no suelen buscar currículums con una dilatada experiencia. Además, conocen el mercado laboral y están especializadas en las competencias y perfiles de cada sector, convirtiéndose en una buena plataforma de lanzamiento, si queremos testear cómo responde el mercado laboral a nuestro CV. Por todo ello, las ETT son una buena opción para que los recién titulados se enfrenten a su primera experiencia real en el mundo laboral.
  • Primer paso hacia un contrato indefinido. Como hemos dicho, según Asempleo, entre un 30 y un 35 % de los trabajadores de las ETT acaban siendo contratados de manera indefinida por las empresas usuarias.
  • Mayor flexibilidad. Las nuevas generaciones ya no apuestan por encontrar un trabajo y jubilarse en esa primera empresa y las ETT se convierten en sus mejores aliados en la búsqueda de nuevos trabajos y oportunidades laborales. Por otra parte, si queremos compatibilizar trabajo y estudios, las ETT nos ofrecen buenas oportunidades para trabajar media jornada e incluso realizar más de un trabajo.

En el lado opuesto de la balanza, trabajar en una ETT también puede tener algunos inconvenientes. El más evidente es que, el ir encadenado contratos temporales, acarrea una inevitable inestabilidad. Por otra parte; los empleados de una ETT no suelen beneficiarse de las bonificaciones de la empresa usuaria.

Pero no solo los trabajadores se benefician de las ETT. Las empresas usuarias se ahorran el tiempo del proceso de búsqueda del empleado deseado y se olvidan de los costes de reclutamiento y selección de personal, así como los derivados de los trámites de contratación, seguridad social, etc. También es muy atractiva la inmediatez que ofrecen las empresas de trabajo temporal pues, casi de manera inmediata, se puede encontrar un perfil determinado idóneo para el puesto que se está buscando. Las ETT además ofrecen la posibilidad de probar al trabajador antes de contratarlo. Si es válido, la empresa usuaria podrá ofrecerle que continúe en su plantilla y si no cumple los requisitos exigidos, una vez finalizado el contrato, ni si quiera tendrá que preocuparse de las gestiones para finiquitar la relación laboral.

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