Los malos hábitos posturales en el entorno laboral no solo pueden causarnos dolores puntuales sino que podrían provocar lesiones o enfermedades crónicas y deteriorar así nuestra salud, calidad de vida y bienestar dentro y fuera de nuestro lugar de trabajo.

Las causas más habituales de estos trastornos son los movimientos repetitivos, levantar y transportar cargas o movilizar personas de manera incorrecta, las posturas forzadas o los movimientos de fuerza mal ejecutados. Los trastornos musculoesqueléticos provocados por estos malos hábitos son el origen de las enfermedades laborales más frecuentes y suponen la baja de miles de trabajadores cada año.

Patologías más comunes, causadas por una mala postura

  • El dolor lumbar se debe a una contractura muscular y se localiza en la parte baja de la espalda. Suele producirse por estar mucho tiempo mal sentado o por cargar pesos de manera incorrecta. Si no se trata a tiempo puede prolongarse durante meses.
  • Síndrome cervical. El dolor se localiza en el cuello, debido a una contractura muscular en la región posterior de las cervicales. Se produce por sobrecargar los músculos de la zona con posturas inadecuadas de cuello. Es muy común en las personas que trabajan sentadas, en posición estática y durante mucho tiempo.
  • Tendinitis en el manguito rotador. El dolor se siente en el hombro por una inflamación de los tendones de la musculatura de dicha zona. Lo suelen padecer los trabajadores que movilizan el hombro en cargas frecuentes. El dolor se incrementa cuando se levanta el brazo.
  • Codo de tenista. No solo los deportistas padecen esta lesión. También los trabajadores que realizan movimientos inadecuados de forma repetitiva pueden sufrir una inflamación de los tendones del codo.
  • Síndrome del túnel carpiano. El dolor se localiza en la muñeca y puede ir acompañado de una pérdida de sensibilidad en los tres primeros dedos de la mano, hormigueo o sensación de calor. Los esfuerzos manuales repetitivos, las posturas forzadas o una contusión son las causas más frecuentes.

Consejos para una postura correcta

  • Regula tu asiento. La silla donde trabajas debería ser regulable y ergonómica, para que tu espalda permanezca pegada al respaldo, con la columna lo más recta posible. Los reposabrazos de la misma deben permitir que tus hombros y codos formen un ángulo de 90 grados, ligeramente flexionales y pegados al cuerpo.
  • Colocación del ordenador. La pantalla debe situarse justo enfrente de nosotros para que no tengamos que estar girando la columna permanentemente. Debes sentarte de forma que la distancia entre la pantalla y tus ojos sea de unos 40 o 60 centímetros. El borde superior del monitor nunca debe estar por encima de los ojos, sino a la misma altura o ligeramente por debajo. Además, la pantalla debe tener una inclinación paralela al rostro. El teclado y el ratón deben quedar a la misma altura que tus codos. También es conveniente evitar reflejos.
  • Posición de las piernas. Las rodillas deben quedar a la altura de la cadera o como mucho, un poco por encima. Nunca por debajo. Así tus piernas deberían formar un ángulo recto y tus pies deberían estar firmemente apoyados en el suelo o en un reposapiés, formando un ángulo recto respecto de la pierna. Nunca debes cruzar las piernas y mucho menos permanecer largo rato en esta posición.
  • Postura del tronco. Tu espalda debe estar erguida como cuando estás de pie y tu cuello ha de ser una continuación de esa línea recta trazada por la columna. La cabeza siempre debería permanecer en ángulo recto, en línea con el cuello y sin levantar la barbilla.
  • Postura al estar de pie. Si estás parado procura tener un pie apoyado en un objeto, alternando con el otro cada poco rato. Si no tienes nada donde apoyarlo, ve cambiando la carga de un pie al otro cada cierto tiempo. Si es posible anda de vez en cuando y procura no llevar tacones. En caso de que sea imprescindible, no deberían superar los 4 centímetros.
  • Levanta y siéntate con cuidado. Al ponerte de pie apóyate en el reposabrazos y al sentarte hazlo de manera controlada, sin desplomarte sobe el asiento y a ser posible apoyando tu espalda recta sobre el respaldo.
  • Ordena tu escritorio. Los objetos que utilizamos normalmente deben estar próximos a nosotros para que no tengamos que hacer posturas forzadas para cogerlos. De igual modo, los documentos deben visualizarse sin flexionar la espalda y si necesitáramos mirar al teclado para escribir, situaremos el papel entre éste y el monitor. El teclado debe colocarse en el escritorio de manera que podamos apoyar los antebrazos y las manos en la mesa.
  • Cambia de postura y levántate de vez en cuando. Cada cierto tiempo tenemos que cambiar la posición, pues las posturas estáticas pueden provocar trastornos musculares y problemas de circulación. Para evitarlo, es aconsejable levantarse y dar un pequeño paseo cada hora. También sería bueno que realizáramos estiramiento de cuello y espalda cada cierto tiempo.
  • Levanta pesos correctamente. Si tu trabajo requiere transportar cargas, deberías llevarlas siempre pegadas al cuerpo y evita levantarlas por encima de tu hombro. Si tienes que coger un peso del suelo o de un coche haz los movimientos de flexión y extensión de rodilla de manera suave y no cojas nada sin flexional las piernas.
Call Now ButtonLlámanos

Suscríbete a Nuestro Newsletter

Recibe las últimas noticias y actualidad empresarial que pueden ser de tu interés.

Email:
Acepto tratamiento de mis datos para suscribirme al newsletter

Te has suscrito exitosamente