“El placer en el trabajo pone perfección en el trabajo”. Pocos pondrán en duda esta célebre frase de Aristóteles pero, seguramente, donde sí surge más de un interrogante es en cómo conseguir que trabajar sea un acto placentero. Si has conseguido hacer de tu hobby una profesión tienes mucho ganado pero, incluso en ese caso, no debes descuidar uno de los aspectos más importantes para conseguir una buena calidad de vida laboral: un espacio de trabajo idóneo. Y es que trabajar en un ambiente confortable, personalizado y organizado no solo nos hace trabajadores más felices sino que aumenta la productividad, la creatividad y la comunicación y garantiza la satisfacción, seguridad y salud laboral.

Podría parecer que decorar o adaptar un espacio de trabajo a nuestro gusto o necesidades es una tarea relativamente sencilla, pero hay que tener en cuenta diversos aspectos que harán que nuestra oficina o empresa sea agradable para las personas que allí trabajan pero también absolutamente funcional:

  • Organización. El orden es fundamental para maximizar nuestra capacidad de concentración, creatividad y estado de ánimo. Cuando nuestro entorno está limpio y despejado, también lo estará nuestra mente y una mente despejada también es más creativa y productiva. Cada trabajador debe responsabilizarse de tener su mesa despejada, con lo más esencial a la vista, pues así conseguirá evitar distracciones y que su trabajo se vea ralentizado.
  • Distribución. El diseño de la oficina debe ser cómodo y facilitar el movimiento de los trabajadores entre los diferentes espacios. Es fundamental colocar tanto los estantes como el resto del mobiliario de almacenamiento en posiciones estratégicas que faciliten el desarrollo y la fluidez del trabajo y evitar obstáculos.
  • Diseño de espacios. Un buen diseñador debe proporcionar distintos espacios para facilitar la realización de diferentes tareas a lo largo del día. Así, es fundamental contar con espacios abiertos que favorezcan la colaboración, transparencia y comunicación, pero también con espacios cerrados y privados para facilitar la concentración, tanto para cuando se trabaja individualmente como para cuando se requiere un lugar en el que las reuniones no tengan que ser interrumpidas continuamente.
  • Decoración. Según el trabajo que se realice y siempre de acuerdo a la imagen de marca, se determina la gama de colores y el estilo del mobiliario. El colorido influye tanto en el rendimiento como en la creatividad, por lo que es fundamental que sean acordes al tipo de actividad que se desarrolla en la empresa. El mobiliario debe ser utilitario y funcional y en su conjunto debe adecuarse al estilo y la imagen que queremos transmitir tanto de nuestra empresa como de nosotros mismos.
  • Pueden parecer un elemento secundario pero son indispensables, ya que renuevan nuestra energía, reducen el estrés y aumentan la creatividad. Lo más recomendable es elegir plantas de interior, que no requieran luz directa ni demasiados cuidados.
  • Iluminación. Lo ideal es que sea natural, pues además de conseguir un importante ahorro energético, nos da mayor sensación de estar en contacto con el exterior. Las oficinas exteriores, con grandes ventanales por los que entra la luz del día, son fuente de energía y optimismo y estimulan el desempeño laboral. Pero si este no es el caso, es fundamental conseguir recrear la sensación de luz y calidez con lámparas de iluminación tenue, obras de arte o fotografías.
  • Espacios de descanso. Contar con algún lugar al que acudir para desconectar o descansar, donde se sitúe una máquina de café o snacks, es fundamental para mejorar la comunicación y el sentimiento de pertenencia entre el equipo.
  • Toque personal. Si los espacios comunes son importantes, no lo es menos el lugar donde trabaja cada empleado. Siempre debe tener un toque personal que dará al trabajador mayor cercanía y sensación de seguridad. Pequeños detalles como fotos de seres queridos u objetos con algún significado especial, no solo ayudará al trabajador en sus tareas diarias sino que promoverá una sensación de cercanía y empatía con los clientes.

Cuidar con mimo cada uno de estos elementos es fundamental para conseguir un lugar de trabajo inspirador, que promueva la comunicación y la colaboración e impulse la productividad. La mayoría de los empleados pasan más de 40 horas semanales en su oficina y ésta se sitúa como segundo factor, por detrás del salario, para determinar la satisfacción de un trabajador. Un entorno de trabajo correcto también favorece la motivación y la creatividad y disminuye el estrés y la ansiedad. En definitiva, un ambiente adecuado contribuye decisivamente a la felicidad laboral  y un empleado feliz trabaja más y mejor.

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