A diario en nuestro hogar, durante los ratos de ocio o a lo largo de la jornada laboral recibimos constantemente un sin fin de estímulos visuales que obligan a nuestros ojos a enfocar continuamente y a cambiar de enfoque de cerca a lejos. Una situación que se ha visto agravada en las últimas décadas con la aparición de un nuevo mundo totalmente digital. Ordenadores, smartphones, tabletas o televisores sobreexponen a nuestros ojos a un entorno “multipantalla” que exige de ellos un esfuerzo extra de adaptación. Deben enfocar los objetos que se encuentran a corta distancia, adaptarse a las luces de las pantallas y acto seguido mirar a lo lejos a un espacio mucho más oscuro y menos brillante. En definitiva, se ven obligados a llevar a cabo un gran esfuerzo conocido como reflejo acomodativo. Un reflejo que, si se prolonga en el tiempo, provoca la fatiga visual, una serie de molestias que reducen nuestra capacidad para enfocar adecuadamente.  

¿Qué provoca este esfuerzo acomodaticio?

Entre las causas más frecuentes destacamos una iluminación inadecuada, ya sea por defecto o por exceso, puesto que en ambos casos obligamos a nuestros ojos a realizar un esfuerzo constate para enfocar correctamente. Los cambios de enfoque también son un desencadenante. Por ejemplo, si nuestro trabajo nos obliga a mirar constantemente al ordenador y acto seguido a la persona que estamos atendiendo o cuando conducimos y miramos muchas veces el cuentakilómetros para luego volver a la carretera. La necesidad de utilizar durante mucho tiempo la visión próxima, ya sea el ordenador, un libro o por cualquier otra labor de precisión, como la de los joyeros o los relojeros, también puede causar fatiga visual.

Síntomas de la fatiga ocular

  • Molestias oculares. Enrojecimiento, lagrimeo, hinchazón, escozor y mayor sensibilidad. Generalmente estas sensaciones son internas y no se manifiestan exteriormente. Pueden localizarse en los ojos, en su contorno, en la cuenca o en el puente nasal. Cuando aparece enrojecimiento o hinchazón suele deberse a que nos hemos frotado los ojos.
  • Dolor de cabeza. Suele ser consecuencia del esfuerzo por acomodar nuestra visión. Se diferencia de otros dolores como cefaleas, migrañas o jaquecas en que no se siente solo en un lado de la cabeza, sino que se localiza en la zona de los ojos o la frente y se irradia hacia atrás.
  • Visión borrosa. No es muy habitual que la fatiga visual provoque dificultad para ver bien pero sí, en algunos casos, podemos percibir las imágenes con menor nitidez.

¿Cómo podemos prevenir la fatiga visual?

En un entorno laboral y familiar tan digitalizado es muy difícil evitar la aparición de la fatiga visual, pero, siguiendo algunas pautas, al menos podemos retrasarla:

  • Una luz adecuada. Utiliza la luz que necesitas para la actividad que estés realizando, ni demasiada ni poca, pues en ambos casos te costará enfocar.
  • Evita pantallas con reflejos. Especialmente si trabajamos con luz directa del sol, ya sea en interior o exterior, es importante asegurarte de que no haya reflejos, pues éstos obligan a tus ojos a hacer un sobreesfuerzo. En el mercado existen portátiles, tabletas y filtros de pantalla que los evitan.
  • Gafas polarizadas. Si trabajas o pasas mucho tiempo en el exterior deberías utilizar gafas de sol polarizadas.
  • Antes incluso de comenzar a notar molestias, para un rato. Por ejemplo, cada hora descansa 5 o 10 minutos y a ser posible levántate del sitio en el que estabas trabajando para que tu vista no se quede fija. Lo ideal es que salgas al exterior o mires por una ventana para que durante el descanso tu vista sea lejana.
  • La regla del 20×20. Se trata de apartar la mirada de la pantalla durante 20 segundos, cada 20 minutos, enfocando a una distancia de unos 6 metros.
  • Forzarse a parpadear es fundamental para mantener los ojos lubricados y evitar molestias.
  • Sentarse a la distancia y altura adecuada. Deberías estar a medio metro de la pantalla y que ésta quede a la altura de los ojos. Por otra parte, debes colocar todo el material que vayas a necesitar tan cerca de la pantalla como puedas, para minimizar los movimientos de cabeza y ojos y, por tanto, los continuos cambios de enfoque.

Si sigues todos estos consejos es muy posible que evites o al menos minimices la fatiga visual pero, si a pesar de ello, sientes alguno de sus síntomas hay algunos “trucos” que pueden aliviarte:

  • Oscuridad total. No se trata de que te acuestes en un cuarto oscuro. Bastará con que te tapes los ojos con el hueco de la mano durante un rato, hasta que te sientas aliviado. Cuando retires las manos abre los ojos muy lentamente para que no te moleste la luz.
  • Masaje ocular. Utilizando la crema de contorno de ojos, realiza un suave masaje en círculos, por los párpados y alrededor de los ojos. Un suave masaje, con presiones ligeras en la zona de las cejas, la comisura de los ojos o las orejas también puede ayudarte.
  • Ejercicios oculares. Parpadear contrayendo fuertemente los párpados, parpadear deprisa, mover los ojos en círculos y de manera horizontal o de arriba a abajo, liberará la tensión muscular y aliviará la fatiga visual. Es recomendable hacerlo siempre sin gafas ni lentes de contacto, con pequeños descansos entre cada ejercicio.
  • Frío. Si los síntomas son muy molestos, tómate 10 o 20 minutos de descanso. Túmbate y ponte una máscara de frío. Si no tienes, un poco de hielo envuelto en una servilleta o incluso una bolsa de guisantes o cualquier otra verdura congelada, puede ser muy efectiva.
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