Conocer cómo trabajan tus empleados es una de las premisas fundamentales para que tu negocio tenga éxito. Una buena y completa evaluación del desempeño laboral es clave para los propios colaboradores, pues no solo ayudará a mejorar su rendimiento y conseguir mejores resultados, sino que será la base sobre la que seguir desarrollando su carrera y conseguir promocionarse dentro de la compañía. Pero, además, conocer el nivel de productividad interno y saber si los objetivos de los trabajadores se están cumpliendo es fundamental para que puedas tomar las decisiones adecuadas que permitan mejorar a cada empleado, desbloquearlo, en caso de que esté estancado, y que sea capaz de cumplir sus objetivos. En definitiva, la evaluación del desempeño puede marcar la diferencia en la gestión del talento, favoreciendo a empresa, trabajadores y todos y cada uno de los miembros del equipo.

Métodos de evaluación del desempeño laboral

Para detectar tanto las fortalezas como las debilidades de los trabajadores encontramos siete métodos estandarizados:

  • Evaluación del supervisor o de 90 grados. El jefe o superior ha de conocer al empleado, su rendimiento y las funciones que lleva a cabo en la empresa
  • Autoevaluación. El propio empleado deberá evaluar su nivel de desempleo y proponer las estrategias para mejorarlo.
  • Evaluación entre iguales o de 180 grados. Este método se basa en la evaluación entre compañeros que tienen el mismo cargo o puesto.
  • Evaluación al superior o de 270 grados. En este caso el jefe es quien es evaluado por sus empleados.
  • Evaluación del cliente. Evaluará a aquellos empleados a los que conoce y con los que tiene contacto.
  • Evaluación 360 grados. Esta forma de evaluar, que incluye todas las anteriores, es mucho más compleja y requiere de tiempo y gran poder de análisis.
  • Evaluación automatizada. La premisa fundamental es que cuente con el consentimiento del trabajador, que será evaluado mediante un seguimiento informático.

Una buena evaluación del desempeño no se centrará simplemente en el cumplimiento de objetivos o la productividad. La herramienta con la que realicemos este análisis debe medir también parámetros profesionales como el rendimiento y el potencial, la facilidad de integración, los fallos y debilidades, los puntos fuertes y los éxitos o la capacidad de comunicarse o gestionar el talento.

Áreas en las que se basa el análisis de los trabajadores

Una buena evaluación del desempeño nos dará una perspectiva completa del trabajador y de su trabajo, que podemos obtener centrándonos en cuatro áreas.

  • Productividad y calidad del trabajo. Saber la cantidad de trabajo que un empleado saca adelante a lo largo de la jornada laboral es fundamental para conocer cómo está desarrollando su labor. Pero, siendo la cantidad importante, lo es mucho más la calidad de la labor que realiza. Por tanto, es vital contar con una plantilla productiva pero que nunca descuide la calidad por la cantidad. Para que esto sea así, la empresa debe facilitar las herramientas y los procesos que sean necesarios para conseguirlo.
  • Podríamos definir la eficiencia como el resultado de maximizar la productividad y la calidad con un mínimo esfuerzo o gasto. Un trabajador eficiente realizara sus tareas en el mínimo tiempo posible pero siempre con un resultado óptimo.
  • Formación adquirida. La formación es fundamental para el crecimiento y la mejora profesional de los empleados, pero también es crucial para el éxito de la propia empresa. Por tanto, evaluar la formación continua de los colaboradores nos permitirá tomar las decisiones oportunas para que el trabajador esté cada vez mejor preparado y por tanto dispuesto a ayudar a su compañía a conseguir todos los objetivos y metas que se proponga. En resumen, gracias a esta evaluación podremos determinar qué áreas formativas necesitamos reforzar y qué empleados son los más susceptibles de recibir dicha formación.
  • Objetivos conseguidos. El análisis de los objetivos que cumple cada trabajador será crucial para saber, no solo cómo desempeña su trabajo, si no si la empresa está facilitando a sus colaboradores las herramientas, formación y recursos necesarios para que éstos realicen su labor adecuadamente. La base para garantizar el buen rendimiento de los trabajadores es que conozcan a la perfección cuáles son sus objetivos. Para conseguirlo, la empresa deberá pactar con sus empleados unos objetivos realistas y alcanzables en un tiempo determinado. De no ser así crearemos la sensación de que los objetivos son inalcanzables y provocaremos desidia y falta de compromiso por parte de los miembros de nuestro equipo.

En el estudio del desempeño se suelen dar algunos errores que debemos intentar evitar. No tener los objetivos claros antes de comenzar la evaluación, no conocer a la persona a analizar, centrarnos solo en puntos negativos o no plantear soluciones para mejorar el rendimiento de nuestros trabajadores puede hacer que no lleguemos a conclusiones relevantes y útiles tanto para la empresa como para el trabajador.

Ventajas de la evaluación del desempeño

Si evitamos los errores citados anteriormente, nos podremos beneficiar de las importantes ventajas que ofrece una buena evaluación del desempeño laboral:

  • Mejora la productividad. Empresa y trabajador sabrán en qué deben mejorar para que su trabajo sea más productivo.
  • Facilita las políticas de compensación. Nos ayudará a establecer de manera justa todos aquellos beneficios, retribuciones no monetarias o salarios variables que las empresas ofrecen en función de los objetivos cumplidos.
  • Clarifica las políticas de promoción. Según los resultados de la evaluación sabremos qué empleados reúnen las cualidades y capacidades para asumir mayores responsabilidades. Así mismo, la evaluación del desempeño puede descubrir posibles errores en el diseño del puesto del empleado, tareas para las que no está preparado y no debería asumir o si necesita más formación para poderlas realizar con éxito.
  • Paliar la influencia de agentes externos. Familia, salud o dinero pueden tener efectos negativos en el rendimiento de un trabajador. Si la empresa los detecta podrá ayudar a su colaborador para que pueda seguir manteniendo e incluso mejorando su productividad. Un ejemplo serían los cheques guarderías para empleados que acaban de tener un hijo.
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