Todo lo que publicas, buscas o comentas en Internet, dónde lo haces e incluso en que te basas para hacerlo deja una marca, un rastro de nuestra actividad online. Tus fotos, tus comentarios en blogs, webs o redes sociales, las aplicaciones que utilizas o todo aquello que compras, se convierte en una completa recopilación de información sobre ti que, potencialmente, puede ser visto, almacenado y utilizado por otras personas, empresas o instituciones. De aquí el peligro de creer que nuestra privacidad está protegida detrás de una pantalla y de ahí la importancia de dejar una huella digital positiva. Somos lo que compartimos, publicamos o visitamos en Internet. Incluso podemos ir más allá: somos con quién nos relacionamos e incluso lo que otros publican de nosotros.

Riesgos de la huella digital

La extensión del uso de las redes sociales ha multiplicado exponencialmente la información que podemos encontrar de los usuarios de Internet. Compartimos toda nuestra información, confiados en las políticas de privacidad de cada una de estas redes. Creemos que podemos determinar aquello que será público o lo que será privado, pero lo cierto es que en la red todo está interconectado y hay registros de todo lo que se almacena, comparte y publica. Aunque los borremos, los proveedores de servicios tienen acceso a esta información.

Queda claro que es fundamental tener una huella digital positiva y cuidarla a lo largo del tiempo, pues cualquiera puede acceder a toda tu información fácilmente y utilizarla para bien o para mal. Por ello, construir una identidad digital positiva, que nos aporte valor, es fundamental. Todo lo que publiques hoy puede ser utilizado, a favor o en tu contra, en el futuro.

¿Cómo construir una huella digital positiva?

  • Debemos asegurarnos de que todo aquello que vamos a compartir o en lo que vamos a participar sea adecuado y nos aporte valor. Toda la información que se pueda encontrar en internet sobre nosotros debe dar nuestra mejor versión. Deberíamos preguntarnos: ¿Qué quiero que se conozca de mí? ¿este contenido me puede perjudicar a mí o a otras personas? ¿quiero que cualquiera tenga acceso a esta información de mi vida privada? Pararse a pensar sobre estas cuestiones antes de actuar en el ciberespacio puede evitarte más de un disgusto en el futuro.
  • Ajusta las políticas de privacidad en tus perfiles y recursos digitales, para que solo muestren aquello que nos interesa mostrar públicamente. Antes de publicar algo, debemos reflexionar sobre qué publicamos, dónde, quién tendrá acceso y determinar una correcta configuración de privacidad de nuestras redes.
  • Sé sincero y transparente. Tus comunicaciones en internet deben ser honestas, siempre basadas en fuentes fidedignas y si usas material de terceros, debes citar su autoría. Hoy en día, gracias a las TIC e Internet, se puede corroborar fácilmente todo aquello que decimos o publicamos. Cualquiera, a través de buscadores, puede conocer todo sobre ti y la versión que saque de estas averiguaciones puede influir en muchos ámbitos de tu vida personal, familiar o laboral. Es un hecho que las empresas rastrean huellas para captar talento y si tu rastro digital es enriquecedor tendrás más oportunidades de destacar sobre los demás.
  • Presencia y actualización de los contenidos. Debes crear perfiles adecuados para cada una de las redes en las que interactúas y actualizarlos sistemáticamente. Tener un blog también es recomendable y nunca debes olvidarte de agradecer, disculparte por tus errores y responder a los comentarios a tus publicaciones. El contenido que subas debe ser de calidad, ya que todo aquello que aportes se convierte en parte de tu identidad.
  • Respeta siempre otras opiniones. Respetar la opinión de todos aquellos que participan o interactúan contigo no es negociable. Si alguien no está de acuerdo o critica tus publicaciones en las redes, debes aceptarlo y mostrar una sincera preocupación por los motivos de esa crítica.
  • Respeta las regalas de urbanidad digital. Cuida tu redacción, el fondo y la forma de todo lo que publiques y utiliza las palabras en negrita, ladillos y enlaces para captar la atención de tu interlocutor con solo un vistazo.

En resumen, nunca debes olvidar que, a nivel de usuario, es prácticamente imposible borrar por completo la huella digital. Aunque borremos aquella foto o aquel contenido que ya no nos interesa que esté en la red, siempre existen registros de éste. Por ello, debemos utilizar de forma adecuada las redes, siempre conscientes de que todo aquello que subamos permanecerá durante años en la red. Y por si todavía no tienes claro cómo conseguir esa huella digital positiva, puede que la respuesta a la siguiente pregunta aclare tus dudas: ¿Qué diferencia debería haber entre mi imagen o mi comportamiento en la vida real y mi manera de actuar o mostrarme en el entorno digital? !Ninguna!

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