¿Se puede reducir el gasto empresarial en salarios al tiempo que se incrementa la satisfacción de los trabajadores? Podría parecer una pregunta trampa pero lo cierto es que la respuesta es sí. El método para conseguirlo se denomina “ingeniería retributiva” y podríamos decir que es el arte de optimizar salarios. Una estrategia por la que las compañías pueden llegar a reducir el gasto total dedicado a pagar a sus trabajadores al tiempo que consiguen que éstos estén firmemente comprometidos con los objetivos y el futuro de la empresa en la que trabajan.
En un momento de crisis, en el que las organizaciones necesitan reducir el gasto empresarial pero no se pueden permitir el lujo de perder a sus mejores trabajadores, los sistemas de retribución clásicos han quedado desfasados y encontrar nuevas fórmulas que aúnen los intereses de la compañía con los de los trabajadores se convierte en una de las funciones con mayor valor estratégico para las áreas de RR.HH.
La ingeniería retributiva es, hasta ahora, la mejor solución hallada para conseguir la satisfacción de los empleados al tiempo que se reducen costes salariales. Para profundizar en este método, hoy nos hacemos eco de un artículo publicado por la prestigiosa firma de asesoramiento laboral y gestión de recursos humanos LABE Abogados.

¿Cómo reducir costes manteniendo salarios?

Para los profesionales de LABE, se entiende por ingeniería retributiva al conjunto de estrategias dirigidas a reducir el coste de empresa en cada trabajador, manteniendo su salario a percibir. Para conseguirlo, los sistemas de retribución flexible, basados en el pago de una parte del salario en especie o la provisión de determinados servicios sobre los que la Seguridad Social o la Agencia Tributaria aplican condiciones ventajosas, se convierten en los mecanismos esenciales para lograr el ajuste entre bruto y neto a percibir.
Se trata de aprovechar los beneficios que la ley ofrece en materia de fiscalizad y cotización para conseguir reducir el gasto aparejado a los salarios, manteniendo las retribuciones. Así, los trabajadores tienen la posibilidad de acceder a servicios y ventajas, que redundan en su propio beneficio. Lo que se traduce un una mayor satisfacción y fidelidad al proyecto empresarial del que forman parte.
Para hacer realidad esta doble misión de ahorrar en costos salariales al tiempo que mantienes e incluso incrementas las retribuciones, las empresas cuentan con dos aliados fundamentales: la retribución flexible y el salario emocional.

Retribución flexible versus ahorro de costes salariales

Cuando hablamos de retribución flexible nos referimos a una reestructuración de conceptos retributivos, negociada y acordada por trabajador y empresario, que tiene como finalidad actuar bajo el paraguas de un tratamiento más ventajoso en materia fiscal y de Seguridad Social. Es decir, son percepciones salariales que, al no estar incluidas en la base de cotización o tributación, permiten al empresario optimizar el gasto salarial al tiempo que el trabajador obtiene una mayor retribución neta. La nómina se diseña de tal manera que la relación motivación salario van de la mano. Entre las herramientas más utilizadas por la ingeniería retributiva, las más habituales son las retribuciones en especie, como los ticket restaurante o los gastos de trasporte, manutención, estancia, vivienda habitual o vehículo.
Para conseguir el éxito de esta estrategia es fundamental la buena capacidad de negociación del empresario, que ha de ofrecer al trabajador un claro y cierto beneficio adicional a su salario, por el que ambas partes resultan beneficiadas, pues este tipo de retribuciones en especie cuentan con exenciones favorables en materia de Seguridad Social y fiscal. Es aquí donde entra en juego el denominado salario emocional.

Salario emocional sinónimo de mejor y mayor productividad

Más allá de la retribución en especie dirigida a compensar al trabajador por los gastos ordinarios ocasionados por su puesto de trabajo, la empresa debe apostar por ofrecer a sus empleados ventajas que generen valor añadido. Es lo que se llama el salario emocional. Para que una plantilla rinda más y trabaje mejor no solo se trata de pagar más sino de fomentar un clima de motivación y un sentimiento de pertenencia y fidelidad a la organización.
Un buen ejemplo de este salario emocional sería el reciclaje y la formación académica del trabajador. En este caso también ganan ambas partes. La empresa invierte en el aprendizaje de un equipo que así estará más capacitado y por ello será más productivo, al tiempo que se garantiza la permanencia del trabajador, al menos durante el tiempo que dure su formación. Por su parte, el empleado se siente más seguro y valorado, pues la compañía en la que trabaja apuesta por él, invirtiendo es su preparación para el futuro, continúe o no en dicha empresa.
Actualmente existen infinidad de opciones que permiten reducir el gasto salarial al tiempo que se motiva, atrae y retiene el talento y que redundan en un rendimiento de mayor calidad en la empresa, al tiempo que se obtienen beneficios fiscales o en materia de Seguridad Social. Un adecuado asesoramiento legal es fundamental para encontrar cauces por los que hacerlo posible, pero algunas posibilidades de eficacia contrastada son los seguros médicos, los servicios educativos, la entrega de productos a precio de mercado o las stock options.
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