Llegó de la mano del Coronavirus, pero nadie duda ya de que ha venido para quedarse. En este último año y medio pocos son los que no se han visto obligados a trabajar en casa o a ofrecer a sus empleados esta posibilidad. Una situación que parecía ciencia ficción, hace apenas unos meses, pero que se ha convertido en una más que eficiente, práctica y real opción. Así lo desvelan los datos que recoge el informe anual Randstad Employer Brand Research 2021. A pesar de que el peso de sectores como el comercio o la hostelería en nuestro país dificulta la generalización del teletrabajo, los datos de este estudio vislumbran un cambio de tendencia en favor de esta nueva forma de trabajar.

En el primer trimestre de este año se produjo un repunte en el número de teletrabajadores españoles, que llegan ya a los 2,15 millones de personas. Una cifra considerable pero que no representa fielmente al verdadero número de trabajadores que anhelan ejercer sus funciones sin acudir a la oficina. En este sentido, Randstad pone de manifiesto que la pandemia ha influido de manera determinante sobre las preferencias de los trabajadores. De hecho, el 43% de los encuestados españoles valora muy especialmente, en la elección de una empresa, que ésta ofrezca un plan de teletrabajo. Un dato que viene acompañado e incluso superado, por la importancia creciente que se da a las políticas de conciliación. El 66% de los participantes en la muestra española consideran que la posibilidad de conciliar vida laboral y personal es el segundo factor más importante a la hora de seleccionar la empresa donde trabajar, solo por detrás de la retribución.

Teletrabajo y conciliación nuevos pilares de la competitividad

El estudio de Randstad considera, por tanto, que conciliación y teletrabajo son los factores que han experimentado una creciente valoración entre los trabajadores, como consecuencia directa de la pandemia. Por este motivo, recomiendan a las empresas que presten especial atención, no solo a los salarios que ofrecen, sino también a la conciliación profesional y personal, si quieren mantener o conseguir una ventaja competitiva respecto a sus competidoras.

Los primeros en adaptarse a los cambios introducidos por la pandemia han sido los gigantes tecnológicos, ya que es este sector uno de los que cuenta con más facilidades para sustituir trabajo presencial por remoto. Entre los ejemplos más destacados encontramos a Twitter, que ha anunciado que todos sus empleados podrán seguir trabajando desde casa cuando pase la pandemia. Google, por su parte, permitirá que al menos el 20% de sus empleados pueda seguir teletrabajando y Facebook está diseñando un plan para que su plantilla se reparta al 50% entre sus sedes y sus casas. Con estas nuevas formas de trabajo las compañías no solo consiguen fidelizar a sus empleados, sino que convierten su apuesta en un importante ahorro en alquileres y gastos corrientes.

Los trabajadores priman las ventajas del teletrabajo por encima de los inconvenientes

A lo largo de la pandemia hemos podido comprobar que el teletrabajo puede ser una salvación, pero también una condena. Si bien ha permitido continuar con la actividad de muchas empresas y conservar así miles de empleos, a pesar del confinamiento, también ha tenido su cruz en la dificultad de muchos trabajadores para desconectar del trabajo. Éste es uno de los peligros a que se exponen aquellos que, por decisión propia o impuesta, convierten su casa en oficina, pero, a pesar de las desventajas, los trabajadores post pandemia parece que inclinan la balanza hacia las ventajas del teletrabajo:

  • Trabajar en casa permite conciliar más fácilmente vida familiar y laboral, ya que la jornada laboral puede ser más flexible y adaptarse a las necesidades del trabajador.
  • Se ahorra tiempo y dinero en desplazamientos. No solo no hay que invertir en combustible o trasporte público, sino que también se evita el gasto en comidas.
  • Se sienten más productivos ya que, más allá del número de horas que se dedica a trabajar, cobra importancia el cumplimiento de objetivos.
  • El tiempo que se ahorra en desplazamientos se puede invertir en formación y conseguir, por tanto, una mayor capacitación, en beneficio propio y de la empresa.
  • Mayor autonomía. Los trabajadores tienen libertad para organizar su tiempo de trabajo, pueden diseñar un entorno o espacio laboral, que facilite su concentración y productividad y no deben invertir tiempo y dinero en el “dress code” de la empresa.
  • Menor absentismo laboral. Se evita el contagio de determinadas enfermedades que se suelen extender en el centro de trabajo.
  • Más igualitario e integrador. El teletrabajo permite integrar con mucha mayor facilidad a las personas que sufren alguna discapacidad. Aquellos que tienen más dificultades para desplazarse al centro de trabajo ven en esta opción una gran oportunidad para ampliar el abanico de posibilidades que les ofrece el mercado laboral.

Sin duda el teletrabajo ofrece grandes ventajas, tanto a la empresa como al trabajador, pero ambos deben tener en cuenta que las personas que trabajan en casa tienen los mismos derechos y obligaciones que aquellos que lo hacen de manera presencial. Por tanto, el teletrabajo debe estar registrado en el convenio y de no ser así, será necesario que esté regulado por escrito. Solo de esta forma habrá obligatoriedad recíproca de cumplir con las condiciones específicas que acuerden empresa y representantes de los trabajadores.

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