Un trabajador motivado rinde más, trabaja más y mejor y sus probabilidades de llegar a objetivos aumentan hasta un 65%. Con esta certeza como guía, cada vez son más las empresas que utilizan las dinámicas de grupo como una de sus principales estrategias para cohesionar grupos, empatizar con sus trabajadores, reforzar vínculos y en definitiva, crear buen ambiente para que el empleado se sienta motivado, comprometido y por tanto, más productivo. Además, mediante este tipo de dinámicas las empresas consiguen identificar el papel y el impacto de sus líderes en el equipo, conocer mejor a los miembros de su plantilla, simplificar las decisiones relacionadas con el grupo o prevenir conflictos.

Desde el típico Brainstorming al room scape, las adivinanzas o el paintball, cada vez surgen nuevas dinámicas que ayudan a mejorar las relaciones y el trabajo en pequeñas y grandes empresas. Es fundamental conocer bien a la plantilla para dar con la dinámica idónea pero, en líneas generales, las podemos dividir en 4 grupos:

  1. De trabajo en equipo. Fomentan la cohesión del grupo y la participación de todos en la toma de decisiones.
  2. De integración. Ayudan a romper el hielo y estrechar lazos, especialmente con los nuevos trabajadores, reforzando las buenas relaciones en el equipo.
  3. De innovación. Fomentan la creatividad del grupo.
  4. De diversión. No solo se trata de divertirse, sino de mejorar la atención y las habilidades del grupo.

A la hora de llevar a cabo una dinámica de motivación es fundamental tener en cuenta que esta debe servir para relajar tensiones y ser amena y divertida, pues solo así conseguiremos que los trabajadores sean proactivos y participen en la actividad. Es fundamental que analices qué puntos hace falta reforzar, cuál es la situación de tus empleados y qué aspectos se deben mejorar. También puede ser muy positivo que antes de iniciar la dinámica comentes los objetivos de la misma con tus trabajadores, pues así encontraran sentido a la actividad y ésta dará los frutos esperados. Con este análisis sobre la mesa, ya estarás dispuesto para preparar la dinámica que mejor se adapte a las necesidades y objetivos de la empresa y tus empleados.

A continuación, te sugerimos algunos ejemplos que han resultado muy beneficiosos para grandes empresas de todo el  mundo.

  • Brainstorming. Es una dinámica típica para fomentar la innovación. Se trata de dar un plazo, relativamente corto, para que los miembros del equipo lancen ideas que puedan solucionar los problemas planteados. Cuanto más corto sea el plazo dado más dinámica e interesante será la sesión. Al permitir a los empleados dar rienda suelta a su creatividad surgen ideas originales y se crea un clima relajado y de confianza.
  • Puntos de unión. Se trata de dividir el grupo por equipos que deben buscar puntos en común entre todos ellos y hacer una lista. Pueden ser hobbies, viajes o comidas que más gusten. Esta práctica generará temas de conversación y puntos comunes que ayudarán a crear vínculos entre la plantilla.
  • Room Scape. Consiste en encerrar a un grupo de empleados en una habitación de la que solo podrán salir si resuelven diferentes pruebas o enigmas en el tiempo que se les ha marcado. Esta dinámica se ha puesto muy de moda porque se ha comprobado que promueve la colaboración y potencia la cohesión y el trabajo en equipo.
  • Paintball. Se hacen dos equipos y deben de luchar entre ellos con pistolas de pintura con las que van eliminando al equipo contrario. El que consigue “pintar” a más “enemigos” gana el juego. Se trata de una dinámica de diversión, que consigue mejorar el clima laboral, aumentar el compañerismo, fomentar el trabajo en equipo y disminuir el estrés.
  • Adivinanzas. Es una dinámica típica de integración grupal. Hay que adivinar lo que los compañeros están representando con mímica. Se puede representar una escena de una película, descifrar lo que uno de los miembros está dibujando o descubrir un conocido personaje al que está imitando. El objetivo fundamental de esta actividad es fomentar la integración grupal.

Sin duda, las dinámicas de grupo pueden ser de gran ayuda, pero no son suficientes para conseguir y mantener un grupo cohesionado, cooperativo, resolutivo y productivo. Es fundamental que las empresas y sus altos cargos asuman una filosofía empresarial en la que el trabajador sea un pilar fundamental de la vida, el trabajo y los éxitos de la compañía.

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