En la nueva realidad laboral y empresarial, marcada por el Covid-19, los líderes cobran especial protagonismo en aspectos fundamentales como la motivación, el bienestar, la confianza o la productividad de sus trabajadores. En un momento de gran incertidumbre, saber gestionar el capital humano es uno de los pilares del éxito de cualquier empresa. Pero ¿Qué piensan los empleados de sus jefes? ¿Qué cualidades creen que debe tener el líder ideal?

Precisamente esta es la pregunta que busca responder una encuesta realizada por la plataforma Infojobs entre 2865 trabajadores españoles.

Los resultados del estudio revelan que para la mitad de los empleados españoles en activo, su jefe ideal es el que sabe felicitar, trata bien a su equipo y reconoce el buen hacer de sus empleados. Un dato que queda refrendado por el barómetro de empleo, realizado por dicha plataforma, que refleja que la falta de reconocimiento en el puesto de trabajo es la segunda preocupación más extendida entre los trabajadores de nuestro país.

Otras cualidades muy valoradas son la honestidad y la confiabilidad. Uno de cada diez empleados así lo señala. La empatía, la capacidad de trabajar en equipo, delegar y confiar, comunicar de forma efectiva o la escucha activa y la humildad también son de gran importancia para los encuestados.

Diferencias entre hombres y mujeres

Si segmentamos por sexos, la tendencia cambia. Ellas valoran por encima de todo (un 55% de las encuestadas) que su jefe sepa reconocer y felicitar al equipo, mientras que para los hombres la honestidad y la confianza son las cualidades más valoradas, en un 43% de las respuestas. La segunda opción para las mujeres sería la empatía, pero para los varones este aspecto cae al quinto puesto, pues para ellos, la capacidad de reconocer los logros ocupa el segundo puesto en el escalafón. No encontramos coincidencias hasta el tercer lugar, en el que ambos sexos se refieren a la capacidad de trabajar en equipo.

Preferencias en función de edades

Las respuesta de los trabajadores más jóvenes varían dependiendo de su edad. Los que llevan menos tiempo en el mercado laboral (entre 16 y 24 años) optan por la empatía como la cualidad más valorada, mientras que de los 25 a los 44 años esta opción queda relegada a un segundo puesto. Pasada esa edad la empatía pasa a un quinto lugar y después de los 55 su incidencia es casi residual.

La humildad y la escucha activa son otras de las cualidades más apreciadas por los jóvenes, pero el trabajo en equipo, curiosamente, no esta demasiado valorado. A partir de los 35 esta capacidad sube enteros entre los trabajadores.

Valoración según categoría profesional

En este segmento, empleados, mandos intermedios y directivos coinciden en la alta valoración del reconocimiento, las felicitaciones y el buen trato, pero quienes más lo mencionan son los empleados y quienes menos los mandos intermedios. Misma tendencia se refleja en aspectos como la capacidad de comunicar, la humildad o la escucha activa. En cambio, delegar, confiar, tener una visión global, mandar sin imponer o priorizar son cualidades propias de los líderes y, por tanto, se ven reflejadas en las contestaciones de los altos mandos, pero no así entre los empleados, que las relegan a mínimos.

El jefe ideal

Con los datos de esta encuesta sobre la mesa, podríamos decir que las siguientes son, en líneas generales, las cualidades que más aprecian los empleados de sus jefes:

  • Son buenos comunicadores y saben reconocer los logros de sus empleados. No son ambiguos, saben comunicar lo que quieren y cómo lo quieren y también saben expresar perfectamente su satisfacción por el trabajo bien hecho.
  • Confían en sus empleados. Confían en su talento, experiencia y actitud y no están controlando cada movimiento de sus trabajadores.
  • Son coherentes. Son justos y tratan por igual a todos sus empleados. Conocen el trabajo que realiza cada uno de ellos y comprenden los retos y dificultades a los que se enfrentan.
  • Comprensivos con los errores. Si los trabajadores tienen pánico a cometer un error es fácil que se queden bloqueados y se muestren mucho menos dispuestos a compartir ideas y colaborar con el resto del equipo.
  • Trato humano. Mas allá de lo puramente laboral, un buen jefe se preocupa de tener buena relación tanto con sus empleados como con sus superiores, para así negociar contrapartidas a favor de quienes tiene a su cargo. Además, facilitan la conciliación y ayudan a sus trabajadores cuando tienen problemas personales.
  • Creen en las capacidades de sus empleados. Ejercen de mentores y ayudan a sus trabajadores a desarrollarse profesionalmente.
  • Defienden a sus trabajadores. Un jefe debe dar la cara por sus empleados ante cualquier injusticia e incluso cuando cometan algún error.
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