Entregados plenamente al otoño y a pocos días del cambió al horario de invierno es posible que sientas cansancio, apatía e incluso tristeza. Pero, no te preocupes, es muy probable que seas una de las miles de personas que cada año por estas fechas son víctimas de la astenia otoñal. Mucho menos conocida que la primaveral, produce síntomas parecidos pero las causas son diferentes. Al haber cada vez menos horas de luz, sufrimos un desequilibrio hormonal que no desaparece hasta que nuestro metabolismo se reajusta de nuevo. No es una enfermedad y ni mucho menos es grave pero, durante una o dos semanas, puede hacer que nos sintamos mucho más cansados de lo habitual, somnolientos, decaídos, con un bajo estado de ánimo, dificultad para concentrarnos, apáticos e incluso tengamos dolor de cabeza o disminuya nuestra libido.

Si alguno de estos síntomas te es familiar, presta atención a los siguientes consejos porque te ayudarán a afrontar esta estación cargado de fuerza, ánimo y energía positiva:

  • Duerme entre 7 u 8 horas. Ahora más que nunca dormir es fundamental para ayudar a tu reloj interno a reajustarse. Haz unos horarios estables y no esperes al fin de semana para “recuperar sueño”. Lo ideal es que duermas totalmente a oscuras porque así favoreces la producción de melatonina, la hormona que induce al sueño.
  • Fuera de la cama ordenadores, tablets o móviles. Si has leído el consejo anterior, ya deberías saber que luz y sueño son malos compañeros. Así que, si quieres segregar melatonina y dormir como un bebé, la luz de la pantalla de los dispositivos electrónicos está terminantemente prohibida.
  • Disfruta de la naturaleza y aprovecha cada rayo de sol. La conocida como hormona del bienestar, la serotonina, se fabrica cuando hay luz. Así que, si consigues por lo menos 30 minutos diarios al aire libre, te cargarás de vitalidad y energía.
  • Haz ejercicio. Sin duda el deporte es la mejor medicina para recuperar tus niveles de energía y reducir el estrés, pero sus beneficios van mucho más allá. Al hacerlo generas endorfinas (la hormona de la felicidad), que te ayudan a mantener una actitud positiva y vencer la apatía al tiempo que ganas tono muscular y fondo, eliminas toxinas y ayudas a tu organismo a ser más fuerte y resistente a los cambios ambientales.
  • Vida sana. Además del deporte es fundamental que mantengas una alimentación sana y equilibrada (baja en grasas y azúcares y rica en proteínas, verduras y frutas) y que reduzcas sustancias como el tabaco, el alcohol o las bebidas con cafeína.
  • Sé positivo. Esfuérzate por ver el lado positivo de las cosas. Si viéramos la vuelta a la rutina y el trabajo como algo positivo (cosa que es, porque nadie querríamos que acabara el verano y no tener dónde volver a trabajar) la sensación de agobio y estrés que produce el final de las vacaciones desparecería. Por tanto, enfoca el nuevo curso con optimismo e intenta disfrutar de cada día.

Si con estas recomendaciones no te sientes mejor, los suplementos a base de vitaminas, minerales y aminoácidos pueden ser otra buena opción, ya que contribuyen a reforzar el organismo y a prevenir bajadas de defensas. A continuación te descubrimos cuales son los aliados fundamentales para hacer frente a la astenia otoñal:

  • Triptófano. Es el aminoácido esencial para la fabricación de la serotonina y solo se obtiene a través de la alimentación, así que huevos, lácteos, pescado, carnes legumbres, frutos secos y frutas como el plátano, la piña o el aguacate no deben faltar en tu dieta.
  • Hierro. Comer carnes, pescado, legumbres y marisco es la mejor manera de evitar el cansancio y la falta de concentración que produce la falta de este mineral. Si además los acompañas con alimentos ricos en vitamina C, el hierro se absorberá mucho mejor.
  • Vitaminas B6, A, C y E. Pescado azul, frutos secos, cereales integrales, verduras y hortalizas son la mejor barrera contra la astenia otoñal.
  • Omega 3 y Omega 6. Son fundamentales para la “salud” de nuestras hormonas y el buen funcionamiento del sistema nervioso. El pescado azul es rico en vitamina B3 y el aceite de oliva o el aguacate en B6.
  • Hidratos de carbono. Son el “combustible” de nuestro cerebro, así que no prescindas de ellos y da preferencia a los complejos como el pan, el arroz o las pastas integrales.

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