¿Cada vez te es más difícil conciliar tu vida familiar con las exigencias de tu trabajo? ¿Sientes que no llegas a nada, que no estás a la altura de las expectativas de tu pareja o de tus hijos o que no rindes lo suficiente en tu empresa? Si es así, formas parte de ese 70% de españoles que se sienten incapaces de conciliar con éxito la vida laboral y familiar y que, como consecuencia, son presa de la ansiedad, el estés e incluso la depresión. Y por si encontrar el equilibrio entre los dos ámbitos no fuera difícil, el Covid ha venido a complicar todavía más la situación. La incertidumbre ante un curso escolar incierto, la preocupación por saber cómo compaginaremos trabajo y cuidado de los hijos, ante un posible confinamiento o las nuevas formas de trabajar, marcadas por las restricciones de la pandemia, no han hecho más que multiplicar la sensación de intranquilidad e incertidumbre.

Por todo ello, es más importante que nunca saber cómo combatir este estrés y lo que es más importante, detectarlo antes de que provoque graves problemas en nuestra salud física y mental. Las señales que deben ponerte en guardia son la falta de concentración, los problemas para dormir, aumento del cansancio físico y mental, tristeza, falta de motivación y memoria, irritabilidad, ansiedad, dolores de cabeza frecuentes, diarrea, estreñimiento, rigidez en la mandíbula o ausencia de deseo sexual. Estos síntomas y las consecuencias de la dificultad de conciliar continúan recayendo mayoritariamente en las mujeres. Como muestra, un dato: el 95% de los trabajadores españoles que cuentan con una jornada laboral parcial, para atender a sus familias, son féminas. La aparición de alguna de las señales de alarma que hemos señalado no deben suponer un motivo más de estrés, pero sí el acicate para conseguir una conciliación laboral y familiar eficaz y efectiva.

Pautas para conciliar con éxito vida familiar y laboral

  • Sé realista. Cuando familia y trabajo nos sobrepasan y no sabemos cómo evitarlo solemos auto engañarnos o engañar consciente o inconscientemente a nuestra familia, para no enfrentarnos directamente al problema. Nos decimos o les decimos que “este agobio es puntual” que “en unos meses habrá pasado” o que “los viajes cesarán y podré estar más en casa”… Pero, lo cierto es que, en la mayoría de los casos, la situación persiste y nuestro estrés se multiplica. Las promesas incumplidas generan más conflictos y ansiedad. Por ello, es fundamental ser sinceros con nosotros mismos y con nuestra familia, aunque pueda suponer un conflicto puntual.
  • Intenta flexibilizar tu jornada laboral. Jornada intensiva, teletrabajo o días de asuntos propios pueden ayudar a compatibilizar trabajo y familia. En caso de optar por el teletrabajo o si las circunstancias te obligan a ello, establece un horario claramente delimitado, con hora de inicio y fin, en el que queden claras las horas en las que trabajarás y las que dedicarás a los tuyos o a las tareas de casa. Seguir a rajatabla este horario es la única manera de no acabar mezclando los dos ámbitos y una vez más, sentir que no llegas ni a lo uno ni a lo otro.
  • Organízate. La organización es fundamental, tanto en el ámbito familiar como en el laboral. Trazar un horario, unos objetivos y un plan para conseguirlos será la hoja de ruta que te dará tranquilidad y sensación de control de la situación. Dividir los problemas también puede ser de gran ayuda. Al fraccionarlos en partes más pequeñas, nos será más fácil ir encontrando las soluciones a cada una de ellas.
  • Mejor calidad que cantidad. Independientemente de las horas que dediques a cada cosa, es fundamental que el tiempo que pasas con tus hijos, tu pareja o trabajando sean de calidad y dedicación absoluta a ellos. Si cuidas los ratos, por pocos que sean, que pasas con tus seres queridos, la cantidad suplirá con creces la cantidad.
  • Reserva un tiempo para ti mismo. Tener un tiempo para tus aficiones, deportes, ocio, vida social o simplemente, para desconectar de familia y trabajo y relajarte, es fundamental para conseguir esa calidad de la que hablábamos en el punto anterior.
  • Comparte obligaciones. Es habitual, especialmente entre las mujeres, asumir todo el trabajo en casa, ya sea por facilitarles la vida a los demás o por falta de confianza en sus capacidades. Pero, lo que se hace con buena intención, puede convertirse en un arma de doble filo. Sobrecargarte de trabajo solo te llevará a más cansancio, más estrés y menos calidad del tiempo dedicado a tu familia. Por tanto, es fundamental repartir las tareas y obligaciones entre todos los miembros del núcleo familiar.
  • Vida saludable. Hacer ejercicio de manera regular, comer de forma equilibrada y descansar y dormir las horas suficientes es la mejor receta contra el estrés que provocan las interminables jornadas laborales dentro y fuera del hogar. Estos hábitos, vitales dentro de un estilo de vida saludable, no solo te ayudarán a controlar los nervios y la ansiedad sino que te harán sentirte optimista y con una actitud positiva ante cualquier problema personal, familiar o laboral que te pueda surgir.

La dificultad de conciliar es un problema real, que afecta a buena parte de la población española y mundial y que puede tener consecuencias graves en nuestra familia, en el trabajo o en la salud. Y, a pesar de que cada vez hay más medidas de apoyo a los trabajadores, como la flexibilidad horaria, el teletrabajo o las jornadas intensivas, se requiere de un compromiso de toda la sociedad para hacer posible una conciliación real.

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