España es uno de los países con jornadas laborales más largas de toda la Unión Europea, por delante de nuestros vecinos de Francia, Italia, Reino Unido, Alemania, Suecia o Dinamarca. Este argumento es ya lo suficientemente sólido para convencerte de algo que ya nos decía nuestra madre de pequeños: “siéntate bien”.

Así es, jornadas laborales amplias unido al exceso de sedentarismo generalizado no le hacen ningún bien a nuestra espalda y dado que ella es la que os sujeta, en general, a toda nuestra salud.

Por eso hoy queremos compartir contigo una serie de sencillas pautas que debes observar si pasas muchas horas sentado en la oficina:

  1. Observa tu silla. Aunque parezca de perogrullo, puede que el fallo esté en ella. Demasiado diseño y poca ergonomía o quizá una silla antigua que ya necesita renovarse. Cuando te sientes fíjate que la zona lumbar quede apoyada, así como toda la zona de la espalda, respetando su curva natural.
  2. ¡Ah, la espalda! Debe quedar, como hemos dicho, pegada a la silla respetando sus curvas naturales, algo que ocurre el respaldo mullidos y ligeramente curvados.
  3. Pecho recto y hombros relajados. Sí, no debemos inclinarnos hacia delante y nuestros brazos deben formar un ángulo de 90º grados sobre la mesa para que los hombros no se suban mientras tecleamos.
  4. Cabeza y cuello rectos. Además del dolor de espalda, la otra dolencia más común derivado de las horas que pasamos en el trabajo es el dolor cervical. Para evitarlo es importante colocar la pantalla del ordenador a una altura de los ojos y a 45 centímetros de nuestra cara.
  5. Recuerda: también tenemos piernas. Lo ideal es que cuando nos sentemos las rodillas queden flexionadas formando un ángulo recto a la altura de las caderas y los pies completamente apoyados en el suelo. Presta atención a esto último, es muy común que con el paso del tiempo empecemos a moverlos, subiéndolos a la silla o poniéndolos de puntillas, un error que acabaremos pagando al final del día.

Por último, aprovecha cualquier circunstancia para moverte, ¿tienes que hablar con un compañero que está en otro departamento? Acércate a verlo. ¿Bebes agua? Déjate la botella en un lugar cercano pero que tengas que levantarte a por ella. ¿Tienes una conversación telefónica por el móvil? Aprovecha para moverte.

Además de una postura correcta a la hora de sentarnos hacer pequeñas pausas y movernos también nos ayudará a no anquilosarnos. Adelante, ponlo en práctica y luego ¡cuéntanoslo!

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