¿Te sientes cansado, abrumado, sin ganas para hacer nada y con la sensación de no poder afrontar tu día a día? Si es así es muy probable que seas víctima del cansancio emocional. Una patología demasiado común, dado el ritmo de vida actual, pero que se ha agravado y extendido a causa del Covid-19. Sobrecarga de responsabilidades laborales y familiares, cambios importantes o problemas sin resolver suelen causar este agotamiento psicológico, pero la situación actual, con la preocupación constante que genera, la dificultad para ver el fin o ponerse metas y la inseguridad que ha provocado la pandemia, es el mejor caldo de cultivo para que pocos sean los que no sucumban a esta fatiga emocional, que muchos consideran ya una “fatiga pandémica”.

El agotamiento emocional no aparece de repente. Se va incubando poco a poco, hasta que la persona que lo padece se derrumba, se paraliza y llega a entrar en una depresión profunda o en la enfermedad crónica. Por ello, para prevenirla o superarla es fundamental detectar algunas señales a las que muchas veces no prestamos atención, pues las achacamos a que simplemente estamos cansados.

Síntomas del agotamiento emocional

  • Cansancio físico. Ya no se trata de llegar a casa por la noche y sentirse agotado. Desde que nos levantamos sentimos un profundo cansancio que convierte nuestro día en una descomunal montaña imposible de escalar.
  • Dificultad para conciliar el sueño. Podría parecer contradictorio, pero lo cierto es que las personas que son presa del cansancio emocional muy habitualmente padecen insomnio. No son capaces de desconectar e incluso en la cama, continúan dando vueltas a sus problemas, haciendo imposible que concilien el sueño.
  • Disminución de los afectos. El distanciamiento afectivo es una de los síntomas evidentes de que se sufre cansancio emocional. Las emociones son cada vez más planas, llegando a tener la sensación de que no se siente prácticamente nada.
  • Mala memoria. La saturación de información, de problemas o de estímulos provoca olvidos frecuentes, especialmente de las pequeñas cosas.
  • Falta de motivación. Se pierde la ilusión por todo lo que se hace. El interés y el entusiasmo desaparecen y se actúa mecánicamente. Todo lo que se hace es simple y llanamente por obligación.

Si padeces estos síntomas, sí o sí necesitas un descanso. Tomarse unos días para relajarse, cambiar de aires y tomar distancia de tus problemas es fundamental, pero hay otras prácticas que te ayudarán a combatir el cansancio emocional.

Cómo combatir el cansancio emocional

  • Necesitas unas vacaciones. Tomarte unos días para disfrutar de tu familia y tus amigos puede ser la mejor válvula de escape para el agotamiento psicológico que padeces. Compartir experiencias positivas con los tuyos y sentirte querido puede ser casi mágico. De hecho, cuando nos rodeamos de personas que queremos y nos quieren liberamos oxitocina (la hormona que se genera con los abrazos), que nos ayuda a reducir el dolor y la ansiedad, al tiempo que aumenta nuestra energía y fortalece nuestro sistema inmunitario.
  • Duerme entre 7 y 8 horas. Si no duermes lo suficiente serás presa fácil de la irritabilidad, el estrés, los fallos de memoria y finalmente el agotamiento emocional. Si te cuesta dormir, por las noches deberías alejarte de actividades como el uso de móviles u ordenadores, pues interfieren muy negativamente en el sueño. Procura descansar en espacios bien ventilados y con poca luz o ruidos, no realices comidas copiosas antes de acostarte y a ser posible, practica ejercicio y aprende a relajarte.
  • Practica técnicas de relajación. Dedicar 15 o 20 minutos a relajarte es uno de los mejores antídotos contra el cansancio emocional. Apuntarte a algún curso en el que te enseñen técnicas de relajación muscular progresiva, de cambio de foco o de la imaginación, o de relajación mediante la respiración, es una gran idea. El mindfulness también puede ser tu mejor aliado, pues nos ayuda a gestionar mejor nuestras emociones y nos ofrece herramientas para desconectar de todos aquellos problemas que nos producen tensión.
  • Evita la sobre estimulación y la multitarea. Hacer mil cosas a la vez, para intentar resolver tus problemas cuanto antes, no es una buena idea pues, al intentar concentrarnos en más de una tarea, agotamos a nuestra mente. Establece prioridades y metas realistas y sé tú y no tu entorno el que elija en qué se enfoca tu mente en cada momento.
  • Haz ejercicio. Más allá de que supone dedicar un tiempo a algo que no está relacionado con aquello que te genera el agotamiento, el deporte no solo ayuda a reducir las hormonas del estrés, como la adrenalina o el cortisol, sino que produce endorfinas (algunos las denominan opiáceos naturales), que mejoran tu estado de ánimo y reducen el dolor y el cansancio físico y mental.
  • Aliméntate bien. Una alimentación saludable y equilibrada es uno de los pilares de tu salud física y mental. No abuses de grasas saturadas, azúcar y alimentos procesados, incluye siempre frutas, verduras y legumbres en tus menús y, si es posible, no te saltes ninguna de las 5 comidas diarias recomendadas.

Como habrás podido comprobar los síntomas del cansancio emocional son muy frecuentes y pocos son los que nunca los han padecido o los padecerán en algún momento de su vida. Pero, lo cierto es que también pueden ser una señal de alarma de otras patologías. Por ello, si crees que puedes ser víctima de este tipo de agotamiento, te aconsejamos que te pongas en contacto con tu médico para que te realice una analítica que descarte otras posibles alteraciones o patologías. Muchas veces pensamos que el cansancio físico es la causa de todos nuestros males y no reconocemos situaciones que, si no detectamos y tratamos a tiempo, pueden alegrarse y provocar patologías más graves que pongan en riesgo nuestra salud y calidad de vida.

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