La incertidumbre es algo que nos produce mucha inseguridad, el no saber cómo va a ser algo o de qué manera afrontar una situación que desconocemos es una sensación que, en general, provoca desazón. En ese sentido, el aspecto laboral no escapa a estas sensaciones, y es que ese miedo a lo desconocido es, sin duda, uno de los motivos por los que evitamos el cambio de trabajo en ocasiones.

El refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer” se convierte, en este caso, en un motivo de estancamiento laboral que debemos saber romper cuando es necesario. En ese sentido, la evolución del mercado laboral actual y la forma de pensar de las generaciones más jóvenes han dado lugar a que exista una mayor movilidad en ese aspecto. De hecho, desde el Instituto McKinsey aseguran que los millennials tendrán 11 trabajos a lo largo de toda su vida. Eso supone muchos cambios y miedos a los que enfrentarse.

En primer lugar, si lo que te gustaría es cambiar de trabajo, te vamos a plantear dos cuestiones a través de las cuales podrás valorar por qué buscas ese cambio y cómo quieres que sea. Si haces esto ya tendrás terreno ganado a la hora de enfrentarte a la inseguridad de un cambio.

Pregúntate por qué quieres cambiar de trabajo

Primero realiza una reflexión sobre qué es lo que no te convence y qué quieres conseguir con el cambio. En este punto te aconsejamos que seas realista y estudies el mercado laboral y tu situación.

¿Qué estás buscando?

En la línea del realismo que comentábamos antes, es importante que definas qué es lo que estás buscando exactamente y qué es lo que esperas encontrar. En paralelo, deberás plantearte qué puedes aportar tú a tu posible nueva empresa y, en función a ello, filtrar por categoría, salario etc.

También te puede ayudar el hecho de evaluar los riesgos del cambio de trabajo preguntándote cuestiones como qué ganas si tomas la decisión de cambiar, qué es lo que te asusta de tu nueva carrera laboral o qué es lo peor que podría pasar si la cosa no fuera bien y qué harías en ese caso.

Paso a paso

Una vez te hayas decidido a cambiar de trabajo, si te ves sobrepasado puedes apoyarte en la filosofía del “paso a paso”, que consiste en dividir aquello que nos paraliza en pequeños pasos. Ello te ayudará a identificar tus miedos y avanzar poco a poco aumentando tu confianza, tu motivación a la vez que te irá haciendo sentir dentro tu zona de confort.

Invierte en ti mismo

Durante esta fase de cambio dedícate más tiempo a ti mismo y a tu ocio. Mantén tus rutinas, especialmente aquellas relacionadas con la buena alimentación y el ejercicio físico. No es necesario que controles el cambio en sí, sino tus emociones al respecto.

Apóyate en los tuyos

Te servirá para tener un lugar seguro donde expresar tus inquietudes, pero cuidado de no caer en la autocompasión. Tu círculo más cercano te ayudará, igualmente, a destacar tu potencial y a que te sientas más seguro con el cambio.

Marca un plan de acción

Puedes hacerte un calendario personal con los tiempos, tareas a realizar y unos pasos intermedios que te ayuden a seguir el camino.

Recuerda que, aunque el periodo de transición de un cambio se nos pueda hacer cuesta arriba, las decisiones de cambio suelen estar sustentadas en que todo es para mejor. Superar el miedo a este proceso y generar autoconfianza nos ayudará a pasar por los cambios de una manera más sencilla.

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