Uno de los principales enemigos de la productividad en las empresas es la distracción. La desconcentración en el trabajo es un mal sumamente común entre la mayoría de los trabajadores y la realidad es que, a pesar de que muchas veces lo tenemos claro y pensamos que debería ser fácil evitarla, somos nosotros mismos el origen de esa distracción sin darnos cuenta.

Las oficinas, generalmente, suelen ser espacios abiertos donde se concentran todos los trabajadores. Por lo que el ruido, las reuniones, la entrada y salida de clientes o las llamadas telefónicas están a la orden del día y son, sin ninguna duda, factores clave en la contribución a la desconcentración.

Si eres de esas personas que se distrae a la primera de cambio y experimenta esta sensación de forma frecuente, te damos algunos consejos para que esto no sea un desafío en tu día a día y puedas hacerle frente de la mejor forma posible.

  • Analiza tus hábitos. Es importante que, antes de nada, analicemos detenidamente nuestros hábitos para saber cuáles son los detonantes para que nuestra productividad se vea perjudicada.
  • Organízate. Tener un orden claro de las tareas que vamos a realizar durante nuestra jornada es clave para no perder la concentración. Debes planear tu día. Llamadas o correos electrónicos son elementos que recibimos constantemente en nuestro día a día, por lo que tener una buena planificación ayudará a no perder la concentración cada vez que interrumpimos nuestro trabajo.
  • Evita realizar varias tareas al mismo tiempo. Es inevitable encontrarnos con imprevistos en nuestro día a día que nos obliguen a dejar lo que estamos haciendo para centrarnos en algo más importante. En este tipo de situaciones está claro que la desconcentración está presente, pero no por ello tiene que ser algo recurrente. Siempre que puedas, es importante no ser multitarea. Creer que así, aprovechamos al máximo nuestras capacidades y evitamos distracciones es todo un error.
  • Tómate algún descanso. Trabajar sin parar no es una opción. Desde Corvan, te aconsejamos hacer un pequeño descanso de 5 minutos cada hora, algo que favorecerá a la productividad de tu cerebro.
  • Comunica a los demás tu necesidad de concentración. Por último, debes avisar a las personas de tu entorno sobre tus intenciones. Si has decidido acabar con algún mal hábito y centrarte con mayor intensidad, debes hacérselo saber a tus compañeros para evitar que entorpezcan tu rutina de trabajo.

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